Como brota una novela

por | Jul 21, 2020 | lectura y escritura | 0 Comentarios

Hace meses, vete tu a saber, un fuego nace en mi interior , haciendo calentar la caldera de mi corazón. Las palabras, el dolor y el amor, la sangre, los mordiscos, las vísceras y la piel erizada dan fruto a un vapor que se retuerce inventando imágenes, música. La imaginación inventa en esos rizos vaporosos algo mas concreto, se asienta en algo mas específico. Me recordaban a las flores de los vestidos del romanticismo donde la belleza oculta la mala higiene de los habitantes y el trabajo de los jornaleros. Una época de contradicciones que quise explorar llegando sin querer a un museo. El museo del romanticismo en España. Desde allí han empezado a aparecer por todos los rincones los personajes de este nuevo texto que desean vivir, desean explicar sis vidas, sus tragedias, sus luchas, sus logros y su amor.

Ya veis que un simple gesto, hace que los personajes tomen forma y ellos mismos diseñen su historia, solo es cuestión de dejar fluir las vidas etéreas de los personajes que flotan en el aire al igual que se ilumina el polvo flotando en una habitación cuando se abre una persiana.

Vienen a mi mente como fantasmas y yo les retengo todo lo que puedo, que tomen consistencia y aparezcan con mas presencia. También leo, leo mucho acerca sus posibles vidas. Cada uno reclama su espacio, su pueblo natal, sus experiencias y yo soy la mano que las escribe.

Durante estas semanas que he convivido con ellos, he sufrido y he amado con ellos, y son maravillosos , todos. Al igual que los personajes de mi vida real, somos todos maravillosos, pero no lo sabemos, no nos reconocemos como maestros artesanos de nuestras vidas, directores de una obra de teatro donde decidimos si será una comedia o un drama. somos el actor, el músico, el guionista y el director, pero cenemos nuestra responsabilidad , como un barco sin timón en medio del mar.

Veremos adonde llega esto, si lo guardo en un archivo, como otras novelas o salen ala luz mas allá de mi ordenador. Hay ocasiones que por miedo a fracasar en el texto escrito, no recibir las alabanzas deseadas, inventarse el cuento de la lechera, la vida pasa, el mar se seca, las playas quedan desiertas, ya no hay gaviotas. Los campos de alrededor se queman por el sol, los árboles frutales se desquebrajan y la hierba seca muere. La constancia es quien marca la diferencia. Si regáramos un poquito nuestro jardín, hasta las flores mas pequeñas dan de comer a los insectos.